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29 de Octubre - Día Mundial del ACV

El ataque cerebro vascular (ACV) constituye la segunda causa de mortalidad

en el mundo y la primera en incapacidad.

Se debe a la interrupción brusca del flujo sanguíneo en alguna región del

cerebro o la médula, ya sea principalmente por una trombosis o coágulo o

por el desarrollo de una hemorragia.

Alrededor del 80% de los casos se deben a isquemia y el resto a

sangrados.

Dentro de las causas isquémicas se encuentran las trombosis de grandes

y pequeñas arterias, las cardioembolias y las criptogenéticas.

 

En el caso de los sangrados, la gran mayoría obedecen a los hematomas

intracerebrales y un mínimo porcentaje a la ruptura de aneurismas conocido

como hemorragia subaracnoidea.

Se estima que 1 de cada 6 personas sufrirán a lo largo de su vida un

ACV y que en la Argentina, según algunos registros, las cifras podrían

ascender a un número aproximado de 100.00 casos anuales.

Un tercio de los individuos que sufren un ACV perecerán en los primeros

días, semanas o meses, otro tercio permanecerá dependiente, esto es

la necesidad de depender de otra persona para realizar muchas de sus

tareas diarias habituales y finalmente, solo un tercio podrá reasumir una

vida plenamente normal.

Los sobrevivientes de un ACV comúnmente afrontan altísimos gastos

en rehabilitación, importantes pérdidas salariales y de productividad,

limitaciones en las actividades de su vida social diaria y discapacidad

residual significativa.

Es importante alertar e instruir a la población acerca de los factores de

riesgo predisponentes y las manifestaciones clínicas del ataque cerebral,

de manera que podamos prevenirlo, y de no poder ser así, al menos

tener las herramientas conceptuales básicas para identificarlo y darle un

tratamiento adecuado.

En el 80% de las veces, la hipertensión arterial juega algún papel en la

génesis o desarrollo del ACV, de manera tal que comenzando con un buen

abordaje sobre este factor de riesgo obtendremos mejores resultados.

La edad es una condición que no podemos modificar pero que tiene mucho

que ver con la incidencia del ACV, especialmente después de los 60 años.

Otros factores de riesgo incluyen la dislipemia, el tabaquismo, la diabetes,

la obesidad, el alcoholismo y la fibrilación auricular entre los más

importantes.

Diversas encuestas realizadas en distintos lugares del mundo dan como

resultado el bajo conocimiento que tiene el público acerca de la

sintomatología del ACV o de sus signos de alerta. Entre ellos los

más importantes son adormecimiento o debilidad repentina en una parte

del cuerpo (Parestesias/paresias), alteraciones súbitas de la visión

(Amaurosis fugax) en un ojo o los dos, trastornos del habla (Afasia/disfasia,

disartria), cefaleas, mareos, confusión, etc.

Finalmente, la extensión de la ventana trombolítica a 4,5 horas hizo posible

incluir un número mayor de individuos alrededor del mundo y darles la

posibilidad de salvar tejido cerebral en riesgo recuperando funciones y

ofreciéndoles una mejor calidad de vida.

 

DR. PABLO CÉSAR SPADA
Jefe de Cardiología del Hospital Municipal de Morón.
Ex Presidente de la Sociedad de Cardiología del Oeste Bonaerense.
Ex Presidente del Comité de Stroke 

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